EL SUEÑO DEL BOSQUE
He trabajado arduo en los cimientos. Al menos por hoy no quiero saber de la pala, ni del chuzo, ni del sol. Como de costumbre después del almuerzo la dictadura del sueño quiere apresarme y lucho por mantenerme despierto en este sofocante calor. Voy por un vaso. Vuelvo a la arcilla, a su rostro, pero no logro representarla correctamente. Su cara es bastante peculiar. Es como si los dioses hubieran querido expresar algo oscuro y alado a través de ella. Su semblante revolucionaria, su mirada de Jaguar, su sonrisa de supernova… Pienso que el día en que pueda llevar con fidelidad sus rasgos a la arcilla, realmente podré asumirme como maestro. Por mientras pasa por mi mente lo bella que ha de verse vestida nada más que por un collar de perlas. Mi cuerpo grita, los ojos se me cierran, mi corazón bombea con la humedad del ambiente. Siento un calor de dragón mientras algo me recorre pesadamente por dentro. Trato de moverme, subir la energía, me mojo la cara, me doy una ducha fr...